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Product Builder: por qué los PMs deberían construir sus propios proyectos

Los diseñadores tienen su portfolio. Los desarrolladores tienen GitHub. Los PMs no tenemos un lugar donde mostrar lo que logramos. Este artículo propone una forma de cambiar eso.

Hay un problema que no se habla suficiente en la comunidad de producto y que afecta a casi todos los PMs en algún momento de su carrera: nos cuesta muchísimo hablar de lo que logramos.

Y no es solo timidez. Hay razones concretas para eso. A veces no tuvimos la autonomía para tomar las decisiones que hubiéramos querido tomar. A veces trabajamos con jefes que nos veían como ejecutores y nos trataban como tales. A veces los resultados no fueron los que esperábamos y sentimos que no hay mucho para mostrar. A veces las empresas directamente no nos dejan hablar de los productos en los que trabajamos porque lo consideran información confidencial.

Todo eso se acumula y genera una situación bastante particular: somos profesionales con años de experiencia, con conocimiento real sobre cómo construir productos, y no tenemos forma de demostrarlo.

El problema del portfolio invisible

Los diseñadores tienen Behance o Dribbble. Los desarrolladores tienen GitHub. Cualquiera puede entrar a esos perfiles y ver en dos minutos qué hizo esa persona, cómo piensa, qué nivel tiene.

Los PMs no tenemos eso. Lo que tenemos es un CV con bullets que dicen "lideré el desarrollo de X feature que generó Y% de mejora en Z métrica". Eso cuando hay datos disponibles y cuando la empresa no pone restricciones sobre lo que podés compartir. En muchos casos ni eso.

El resultado es que dos PMs con niveles muy distintos pueden parecer exactamente iguales sobre el papel. Y en un mercado donde cada vez hay más personas con el título de Product Manager, esa invisibilidad es un problema real.

De Manager a Builder

Hay una forma de resolver esto y es empezar a verse menos como Product Manager y más como Product Builder.

La diferencia no es solo semántica. Un Manager gestiona lo que otros le asignan. Un Builder construye, aunque nadie se lo haya pedido, aunque el proyecto sea pequeño, aunque los usuarios sean pocos. Un Builder tiene proyectos propios donde puede tomar decisiones reales, experimentar, equivocarse y aprender sin depender de la estructura de una empresa.

Eso tiene un valor enorme, no solo para el portfolio sino para el desarrollo profesional. Porque hay cosas que no podés aprender siendo PM en una empresa donde alguien más fija la estrategia, donde el presupuesto ya está definido y donde las decisiones pasan por cinco capas de aprobación. Hay preguntas que solo podés responder cuando sos vos el que tiene que resolver todo: el problema, la solución, el usuario, el modelo de negocio, la comunicación.

No hace falta que sea grande

Uno de los frenos más comunes para arrancar un proyecto propio es pensar que tiene que ser algo significativo. Una startup con inversión, un producto con miles de usuarios, algo que pueda aparecer en un medio.

No hace falta nada de eso. Un proyecto de nicho con cien usuarios que resuelve un problema real ya te da más para mostrar y más para aprender que diez años de ejecutar roadmaps ajenos. Lo que importa no es la escala sino la evidencia de que podés llevar una idea desde cero hasta algo que funciona.

Tenemos las herramientas para hacerlo. Tenemos el conocimiento. Tenemos la forma de pensar. Lo que muchas veces nos falta es dar el primer paso sin esperar a tener todo resuelto de antemano.

Qué te da un proyecto propio que el trabajo en una empresa no te da

Te da autonomía real. Tomás las decisiones sobre qué construir, para quién y por qué. No hay un CEO que te pida features que no tienen sentido ni un cliente que amenace con irse si no priorizás lo que él quiere.

Te da evidencia concreta. Podés mostrar el problema que identificaste, cómo lo validaste, qué construiste, qué aprendiste y cómo iteraste. Eso es un portfolio real, mucho más convincente que cualquier bullet en un CV.

Te da perspectiva. Cuando tenés que resolver todos los problemas vos mismo, entendés mucho mejor qué parte del trabajo de producto realmente importa y qué parte es ruido. Eso mejora directamente cómo trabajás en tu rol principal.

Y si el proyecto crece, mejor todavía. Pero incluso si no crece, el proceso de construirlo ya vale.

Por dónde empezar

Lo más útil es buscar un nicho donde tengas alguna ventaja natural. Un problema que conocés de cerca, un segmento de usuarios que entendés bien, una industria en la que trabajaste. No hace falta inventar algo revolucionario, hace falta encontrar un problema que todavía no tiene una solución buena y construir algo que lo resuelva de forma razonable.

Después, hacerlo público. Compartir el proceso, los aprendizajes, los errores. Eso no solo construye visibilidad sino que genera conversaciones con personas que tienen los mismos problemas y que pueden convertirse en usuarios, en colaboradores o en referentes dentro de tu red.

Tenemos el conocimiento para construir productos. Tenemos las herramientas. Lo único que falta es encontrar esos nichos que todavía no tienen una solución y empezar a construirla.

Si querés saber en qué áreas de producto tenés más fortalezas para llevar a un proyecto propio, en ProductPrepa podés hacer una autoevaluación gratuita que te da una lectura concreta de tu nivel actual. Y si querés acompañamiento para dar ese salto, los planes con mentoría están pensados para trabajar exactamente este tipo de decisiones.

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